El tiempo vuela. Hace 19 años estábamos
comprando útiles para la primaria, hace 14, para la secundaria y hace unos 7
años yo iba y venía a CU por primera vez. Hace 7 años que me botaron de una
carrera y yo botaba otra, hace 3 años empezaba mi último semestre de la carrera
y hace dos me volvía chango por que me tenía que titular ayer. El tiempo vuela
en verdad, y no deja de cambiar, no deja de cambiar las cosas, ni a las
personas que nos rodean, ni nos deja a nosotros mismos sin cambios. Y aún así,
los bobos con los que jugabas en el recreo de la primaria siguen siendo los
bobos con los que juegas hoy a las 3 de la mañana. Los niños odiosos que viste
aprender a caminar, los ves aprendiendo a vivir y a ser gente responsable,
aunque ni ellos se la creen. Las personas que quieres, por mucho que cambien,
siempre las vas a querer, por que te quieren por mucho que tú también cambies.
Hay cosas que nos marcan para toda la vida, decisiones que hacen cambiar el
rumbo para bien, para mal, o ambas la mayoría de las veces. Esas son las
decisiones que nos hacen ser quien somos, esos retazos de las personas que
hemos conocido, que hemos olvidado, que hemos deseado olvidar, que hemos odiado
o querido; y también las pequeñas cosas, gustos disgustos, fobias pasiones, es
lo que nos va dando forma.
Faltan 25 días
para mi cumpleaños 25 y soy fan de StarWars.
No sólo son
los sables láser y las naves espaciales, ni la comedia y drama en proporción
perfecta. Tampoco es la colección de héroes, villanos y pillos. Es todo,
revuelto con una sana dosis de fanatismo y sabiduría para la vida. Es recordar
cuando eras niño muy niño, es recordar la emoción y ñáñaras de cada estreno de
la presaga. Y sobre todo, es refugiarse en la fantasía de una galaxia muy muy
lejana hace mucho tiempo… y la dicha enorme de ganar de vez en cuando el trivia
de SW.
May the
Force be with you… always.
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