Faltan 25 días para mi cumpleaños 25 y soy sateluco de corazón
Pocas cosas hay que disfrute tanto como estar en mi casa, y desde siempre me he sentido particularmente "yo" en estos rumbos. Además de ser un lugar alejado de Dios, estos callejones, parques, árboles y caminos me han visto crecer, desde que tenía unos meses hasta hoy. Algo hay en el aire, algo hay en el sonido de las hojas y en el olor a árbol viejo que me hacen sentir como un niño y como un viejito al mismo tiempo. Recuerdo desde siempre las jacarandas que pintaban de lila el patio de mi abue, los jardines de mi escuela y casi todo el pueblo, recuerdo los eucaliptos cuando eran imponentes y verdes como ellos solos, antes de que se hicieran viejos y tiraran a otros tantos. El rumbo ha cambiado y crecido tanto como yo, si desde antes se lo había tragado la ciudad, ahora también se lo ha tragado el caos y el desorden. Pero siempre será mi lugar. Esos árboles fueron los que me vieron caer cuando aprendía a caminar, patinar, andar en bici... todo.
No puedo decir que estos caminos tan llenos de nostalgia y recuerdo también estén llenos de memorias de amigos de la infancia... porque no los tuve. No sé lo que es tener un vecino amigo, o salir a la cascarita en la calle. No me arrepiento, no cambiaría nada. En una manera medio extraña y un tanto triste, este lugar fue mi primer amigo, y mi amigo más viejo... y de los más queridos.
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