miércoles, 24 de julio de 2013

Hoy es mi cumple y soy Antulio

Hoy es mi cumpleaños 25, y soy Antulio.

25 es un número cualquiera, y de igual manera hubiera podido hacer tanta fiesta y llenar sus timelines el año pasado o el siguiente, pero 25 es un buen número, es como un rellano en la escalera para detenerse un momento, descansar las piernas de la subida y prepararse para seguir subiendo. También es un buen momento para regresar a revisar que haya apagado la estufa y cerrado el cuarto de cultivo, aprovechando que la subida aún no es tan fatigante, siempre hay un poco de tiempo para regresar y recuperar lo olvidado, antes de seguir la subida. 25 es un cuarto de siglo, es más o menos una tercera parte de lo que el INEGI cree que tendrá que aguantarme, coincide con dejar atrás y seguir adelante.

Para mí, es una edad de la nostalgia, en la que aún tratamos de aferrarnos a lo que hemos conocido los últimos 25 años, que han sido tan felices y tan llenos de cosas increíbles y personas maravillosas, y mirar con recelo los años venideros, en los que lo que más se asoma es lo desconocido, es la toma de decisiones que trascienden mucho más que antes, y en los que lo que hemos ensayado de la vida deja de ser de prueba y ya no hay buena ni cheat codes, no hay atajos como en el mario kart, y todos los poderes son inútiles monedas. Con todo el horror del mundo, nos toca subirnos a la bici sin rueditas, al columbio sin seguro, al brincolín sin red, al coche sin acompañante y tantas analogías infantiles que no se me ocurren, pero también tenemos la confianza de que estos últimos años de ensayo no han sido en balde, que en este último cachito de la vida hemos aprendido lo más importante y lo más útil: hemos aprendido quienes somos en realidad.

Ese ha sido el fin de esta cuenta regresiva, enumerar las cosas y personas que me han hecho quien soy como soy, darme unos minutos para reconocer la gran ayuda y empujón a moldearme en la cosa extraña que soy. Ha sido un viaje divertido y entretenido en el que he redescubierto porque soy como soy y no diferente, y además puedo decir que estoy muy satisfecho de la persona que ha salido del horno. Esta es la parte cursi en la que les digo a todos y a cada uno de los que lo lean que muchas gracias, a todos mis pocos familiares en feis, que sin ustedes sería una persona aún más aburrida, a mis queridos amigos y compañeros de escuelas que sin ustedes hubiera sido una tortura aún más grande. Gracias a todos por compartir cachitos, cachotes y cachotototototes de este gran camino conmigo, y aunque parezca que desaparezco, siempre están en mi perturbada memoria y en ensanchado corazón.

Somos sombras y polvo, somos recuerdos, esperanzas y sueños. No somos barro, somos más como masa para pan, una masa que se va enriqueciendo y agarrando sabor con cada ingrediente que añadimos, somos masa que se debe amasar con energía, con trabajo y  tiempo, masa que se debe dejar levar un tiempo, y que de nuevo se debe amasar y dar forma, que a veces se debe dejar reposar y siempre se debe tener cuidado en los detalles, y al final debemos quedar esponjositos, crujientes por fuera y deliciosos. El camino de la vida, es más un enramado laberinto, en el que los caminos aparecen y desaparecen, se cruzan y vuelven a cruzar un millar de veces. Las decisiones que tomamos nos van guiando y dirigiendo, pero siempre podemos escoger, todo inicia con una elección y lo que pasa pasa y no pudo pasar de otra manera, ya que si hubiera pasado diferente, no estaríamos aquí como estamos. Somos la consecuencia de nuestras decisiones y nuestras acciones, y somos nosotros los responsables de ir moldeando (amasando) nuestro futuro. Hoy ya es ayer y mañana no ha llegado, vivimos atrapados en un extraño presente que no dura, y tal vez ni siquiera exista, pero debemos aprovecharlo y usarlo en lo único que en realidad vale la pena: en nosotros. Y lo que amamos, en verdad amamos, es parte de nosotros, así como las personas que nos rodean, nuestros trabajos y pasatiempos. Un guerrero no deja las cosas que hace, encuentra el amor en las cosas que hace, en todos lo que hace, y trata de hacer siempre y en todo lo mejor.

Somos seres luminosos, estamos unidos a todo lo que nos rodea, el árbol, la roca… la nave espacial. Debemos cuidar y trabajar en mantener las uniones que armamos, y también debemos aprender a dejar ir, a soltar las cosas que nos detienen, a darle hilo a algunas cosas para poder volar más alto… pero no tan alto como para atorarnos en los cables de luz.

Todos encontramos cosas que no sabíamos que buscábamos, la vida tiene esa sádica diversión de ser infinitamente aleatoria y llena de sorpresas, de arrebatarnos lo que damos por seguros, de cambiar lo que siempre quisimos y de darnos un hueso cuando estamos a punto de tirar la toalla. Son esas sorpresas los baches, fosas y curvas cerradas que nos mantienen despiertos y atentos al camino, pero también son los puentes y túneles que nos permiten seguir adelante. El invierno se acerca, la noche es oscura y llena de terrores, pero tenemos las personas y la experiencia necesaria para superarlo todo. Y siempre nos la vamos llevando con la ayuda de nuestros amigos, a pesar de que sintamos que todos cambian y no nos sintamos igual.

Soy un hijo, hermano, sobrino, primo, tío, amigo y tórtolo; un exjuventino, universitario, qufo y maestro; soy un sateluco, uraño y enojón; soy un geek, un nerd, un potterhead y starwars fan; soy un adicto a la televisión y al age of empires; soy un hadepto de Julito, un cronopio y un esclavo de las turas; un baterista, políglota, cocinero y escritor wannabe; soy la consecuencia de 25 años de trivialidades y cosas pequeñas y grandes, soy Miguelin, Miguelito, Boris, Mique, Mike, Miguel, Antulio. Pero sobre todo soy yo, soy todas esas cosas y un poco más, y me ha tomado 25 años saber quién soy y querer a esa persona, descubrir que está bien hacer y no hacer, ser y no hacer. Me ha tomado 25 años ver que quien soy hoy mañana será quien fui ayer and that’s fine. Me ha tomado 25 años abrir los ojos, y sé que apenas ahora me toca empezar a ver.



 Que los cumpla muy feliz y ahora le soplaré a la luz.

PS. Muchas de las frases matonas que acaban de leer son de películas, por eso les suena y yo no me robo nada, que conste.                   

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