Hoy es mi
cumpleaños 25, y soy Antulio.
25 es un número
cualquiera, y de igual manera hubiera podido hacer tanta fiesta y llenar sus
timelines el año pasado o el siguiente, pero 25 es un buen número, es como un
rellano en la escalera para detenerse un momento, descansar las piernas de la
subida y prepararse para seguir subiendo. También es un buen momento para
regresar a revisar que haya apagado la estufa y cerrado el cuarto de cultivo,
aprovechando que la subida aún no es tan fatigante, siempre hay un poco de
tiempo para regresar y recuperar lo olvidado, antes de seguir la subida. 25 es
un cuarto de siglo, es más o menos una tercera parte de lo que el INEGI cree
que tendrá que aguantarme, coincide con dejar atrás y seguir adelante.
Para mí, es
una edad de la nostalgia, en la que aún tratamos de aferrarnos a lo que hemos
conocido los últimos 25 años, que han sido tan felices y tan llenos de cosas
increíbles y personas maravillosas, y mirar con recelo los años venideros, en
los que lo que más se asoma es lo desconocido, es la toma de decisiones que
trascienden mucho más que antes, y en los que lo que hemos ensayado de la vida
deja de ser de prueba y ya no hay buena ni cheat codes, no hay atajos como en
el mario kart, y todos los poderes son inútiles monedas. Con todo el horror del
mundo, nos toca subirnos a la bici sin rueditas, al columbio sin seguro, al
brincolín sin red, al coche sin acompañante y tantas analogías infantiles que
no se me ocurren, pero también tenemos la confianza de que estos últimos años
de ensayo no han sido en balde, que en este último cachito de la vida hemos
aprendido lo más importante y lo más útil: hemos aprendido quienes somos en
realidad.
Ese ha sido
el fin de esta cuenta regresiva, enumerar las cosas y personas que me han hecho
quien soy como soy, darme unos minutos para reconocer la gran ayuda y empujón a
moldearme en la cosa extraña que soy. Ha sido un viaje divertido y entretenido
en el que he redescubierto porque soy como soy y no diferente, y además puedo
decir que estoy muy satisfecho de la persona que ha salido del horno. Esta es
la parte cursi en la que les digo a todos y a cada uno de los que lo lean que
muchas gracias, a todos mis pocos familiares en feis, que sin ustedes sería una
persona aún más aburrida, a mis queridos amigos y compañeros de escuelas que
sin ustedes hubiera sido una tortura aún más grande. Gracias a todos por
compartir cachitos, cachotes y cachotototototes de este gran camino conmigo, y
aunque parezca que desaparezco, siempre están en mi perturbada memoria y en
ensanchado corazón.
Somos
sombras y polvo, somos recuerdos, esperanzas y sueños. No somos barro, somos más
como masa para pan, una masa que se va enriqueciendo y agarrando sabor con cada
ingrediente que añadimos, somos masa que se debe amasar con energía, con
trabajo y tiempo, masa que se debe dejar
levar un tiempo, y que de nuevo se debe amasar y dar forma, que a veces se debe
dejar reposar y siempre se debe tener cuidado en los detalles, y al final
debemos quedar esponjositos, crujientes por fuera y deliciosos. El camino de la
vida, es más un enramado laberinto, en el que los caminos aparecen y
desaparecen, se cruzan y vuelven a cruzar un millar de veces. Las decisiones
que tomamos nos van guiando y dirigiendo, pero siempre podemos escoger, todo
inicia con una elección y lo que pasa pasa y no pudo pasar de otra manera, ya
que si hubiera pasado diferente, no estaríamos aquí como estamos. Somos la
consecuencia de nuestras decisiones y nuestras acciones, y somos nosotros los
responsables de ir moldeando (amasando) nuestro futuro. Hoy ya es ayer y mañana
no ha llegado, vivimos atrapados en un extraño presente que no dura, y tal vez
ni siquiera exista, pero debemos aprovecharlo y usarlo en lo único que en
realidad vale la pena: en nosotros. Y lo que amamos, en verdad amamos, es parte
de nosotros, así como las personas que nos rodean, nuestros trabajos y
pasatiempos. Un guerrero no deja las cosas que hace, encuentra el amor en las
cosas que hace, en todos lo que hace, y trata de hacer siempre y en todo lo
mejor.
Somos seres
luminosos, estamos unidos a todo lo que nos rodea, el árbol, la roca… la nave
espacial. Debemos cuidar y trabajar en mantener las uniones que armamos, y
también debemos aprender a dejar ir, a soltar las cosas que nos detienen, a
darle hilo a algunas cosas para poder volar más alto… pero no tan alto como
para atorarnos en los cables de luz.
Todos
encontramos cosas que no sabíamos que buscábamos, la vida tiene esa sádica diversión
de ser infinitamente aleatoria y llena de sorpresas, de arrebatarnos lo que
damos por seguros, de cambiar lo que siempre quisimos y de darnos un hueso
cuando estamos a punto de tirar la toalla. Son esas sorpresas los baches, fosas
y curvas cerradas que nos mantienen despiertos y atentos al camino, pero también
son los puentes y túneles que nos permiten seguir adelante. El invierno se
acerca, la noche es oscura y llena de terrores, pero tenemos las personas y la
experiencia necesaria para superarlo todo. Y siempre nos la vamos llevando con
la ayuda de nuestros amigos, a pesar de que sintamos que todos cambian y no nos
sintamos igual.
Soy un
hijo, hermano, sobrino, primo, tío, amigo y tórtolo; un exjuventino, universitario,
qufo y maestro; soy un sateluco, uraño y enojón; soy un geek, un nerd, un
potterhead y starwars fan; soy un adicto a la televisión y al age of empires;
soy un hadepto de Julito, un cronopio y un esclavo de las turas; un baterista, políglota,
cocinero y escritor wannabe; soy la consecuencia de 25 años de trivialidades y
cosas pequeñas y grandes, soy Miguelin, Miguelito, Boris, Mique, Mike, Miguel,
Antulio. Pero sobre todo soy yo, soy todas esas cosas y un poco más, y me ha
tomado 25 años saber quién soy y querer a esa persona, descubrir que está bien
hacer y no hacer, ser y no hacer. Me ha tomado 25 años ver que quien soy hoy
mañana será quien fui ayer and that’s fine. Me ha tomado 25 años abrir los
ojos, y sé que apenas ahora me toca empezar a ver.
Que los
cumpla muy feliz y ahora le soplaré a la luz.
PS. Muchas de las frases matonas que acaban de leer son de películas, por eso les suena y yo no me robo nada, que conste.
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