Faltan 10 días para mi cumple y
soy un keane fan
Hay tantas cosas que decimos por
última vez, tantos adioses y tantos
holas. Tantas palabras que decimos una y otra vez, pero en realidad están
muertas en cuanto terminamos de pronunciarlas porque nunca se convertirán en
acciones. Podemos escondernos en la alfombra o debajo de la escalera, pero la
realidad es que hay cosas que sí mueren, aunque tanta otras no. Todo termina
demasiado pronto, lo bueno, lo malo, la vida misma siempre nos parecerá demasiado
breve y demasiado corta.
Para tantos, todo empezó con
somewhere only we know. Y es que es fácil relacionarse, todos tenemos ese lugar
íntimo y secreto en el que solemos refugiarnos. Y no hablo de debajo de las
cobijas… o el baño. Es un lugar dentro de nosotros, en el que buscamos
apoyarnos en las personas que nos rodean, en las personas que alguna vez
conocimos y a veces parecen ser desconocidos. Los años pasan y la soledad es un
punto que algunos vadeamos de una manera y otros cruzan con tanto éxito. Por
eso la importancia de ese lugar que sólo nosotros conocemos, porque todos
necesitamos seguros y en compañía, y no hay mejor compañía que la de uno mismo.
Hopes and fears fue el disco que
me acompañó a mi primer concierto en el auditorio, a mis primeros viajes en
metro a CU y de regreso. Todo el álbum podría ser de nostalgia y pérdida,
podría susurrarse a alguien como una despedida, como un hasta luego o hasta
nunca. Pero también es un álbum que podríamos y deberíamos decirnos a nosotros
mismos. Sabemos que la posibilidad de quebrarse en el camino es grande, pero si
no nos doblamos y quebramos, entonces la verdadera luz al final del túnel será
conocernos a nosotros mismos, encontrarnos al final del camino, cuando abramos
los ojos y despertemos a un nuevo día, todos los días. Aunque cambiemos, todos los que nos rodean
también cambian, y es algo a lo que debemos acostumbrarnos: el cambio. A veces
quisiéramos que no, a veces quisiéramos que las cosas cambiaran aún más. Cuesta
hacerse a la idea, pero nada permanece igual, lo único constante es el cambio
mismo, se algo a lo que hay que adaptarse y controlar la nostalgia de buscar
esos trozos del pasado en el presente. No podemos detenernos ahora, es algo que
debemos decirnos constantemente, el tiempo para detenerse a ver cuánto han
cambiado las cosas, cuánto hemos ganado, perdido y encontrado es tan corto, que
si no tenemos cuidado empezará a devorar nuestro presente. La persona que fuiste y que quisiste ser se
han quedado atrás, y cuando abres los ojos al presente sabes lo que debes
saber, sientes lo que debes sentir, tu “yo” del pasado lo ha dejado puesto en
ese lugar secreto para que aprendas de eso, no para que te dediques a revivirlo.
No debemos dejar jamás que nadie, ni siquiera nosotros mismos, nos dejen
nevados y congelados en el mismo lugar, aferrados a algo que no fuimos, somos
ni seremos. Abramos los ojos a las oportunidades, no perdamos tiempo
congelándonos a nosotros mismos, sólo
nosotros conocemos en verdad nuestras esperanzas y temores, y sólo nosotros
podemos hacerlas realidad o superarlas.
Pero claro… es tan difícil hacer
las cosas mal, equivocarse y sentirse derrotado, sentir que estamos atascados
en el mismo lugar, que encima tenemos un mundo… o un mar de hierro, y de eso se
trata under the iron sea (que coincidencia!). Nuestras esperanzas tantas veces
se ven truncadas, y podemos sentir que las cosas no salen como quisiéramos, que
todo termina antes de tiempo y demasiado pronto, y a pesar de eso seguimos
engañándonos, mintiéndonos a nosotros mismos para ver cosas que no están, que
tal vez nunca estuvieron ahí. Y es tan difícil, es tan difícil levantarse y
seguir cuando no quieres irte, ni quedarte, cuando quieres morir y te duele
algo adentro muy adentro. Pero debemos, y dentro del profundo desazón del disco
se encuentra siempre un tono de esperanza, de ánimo, a veces en forma de
apapacho y a veces en forma de un buen zape, que casi siempre es más efectivo.
Aunque sintamos que no somos lo suficientemente fuertes, que simplemente no
estamos hechos para esto, siempre debemos mantener la esperanza, siempre
debemos intentar de nuevo, morir cada día un poco, para revivir y reinventarnos
de nuevo al día siguiente, y aprovechar esta nueva oportunidad para descubrir
quién es ese que nos mira en el espejo, jugando a que no sabemos y a que no nos
importa.
La vida es una infinidad de
segundas, terceras y enésimas oportunidades. Continuamente debemos juntar los
pedazos de nuestros sueños, porque tantas veces perdemos el rumbo o no nos
gusta el destino que se dibuja frente a nosotros, y debemos recortar y pegar
con la esperanza que este nuevo remiendo sí sea el bueno. Debemos rehacer este
camino constantemente porque tenemos delante obstáculos que nosotros mismos
ponemos. Frecuentemente somos los principales responsables de boicotear
nuestros planes, porque esta vida es siempre en simetría y lo que haces es lo
que te será hecho eventualmente, y la cuenta siempre es tan difícil de pagar,
la vida es demasiado dura y demasiado corta.
Finalmente, todos somos niños
pequeños que esperan días mejores, que desean alejarse de la oscuridad y estar a
salvo. Somos seres frágiles y propensos a la derrota, pero no hay tiempo de
quedarse mirando puertas cerradas cuando hay tantos caminos por descubrir,
tantas nuevas formas de abrirse paso. Aunque la vida es dura y fugaz, siempre
hay que sentirse joven, hay que pensar que tenemos tiempo delante de nosotros,
que podemos hacer y enmendar tantas cosas.
Creo que Strangeland es el mejor álbum de keane, y tuvo la buena suerte
de llegar en un muy buen momento, al menos para mí. Y la verdad, me llega
jajaja. Recomiendo ampliamente que lo escuchen.
Sin lugar a dudas, Keane es una
parte fundamental del soundtrack de mi vida, han pasado tantos años y no me
canso de escuchar las mismas canciones una y otra vez, y como suele pasar con
esas cosas que te acompañan toda la vida, cada vez aportan algo nuevo, cada vez
puedo encontrar un nuevo mensaje, una nueva palabra de aliento, una nueva
manera de ver las cosas. Aunque las cosas cambien, aunque estemos atrapados en
una tierra extraña en la que gobierna la simetría perfecta, bajo un mar de
hierro, siempre tendremos nuestras esperanzas y temores para guiarnos.
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